Estaba en el piso 23 de ese edificio, mirando hacia abajo.¿Podía ver? a las personas que continuaban sus patéticas vidas, sin saber lo que le estaba pasando al artista más sensible que jamás haya pisado la tierra.
"A veces veo a las personas decir cosas, que huelen muy mal, es como si hablarán basura, me pregunto cuanta ironía hay en mi situación. Sus labios rojos besaban en una lánguida tonalidad, en una cadenciosa melodía, muy sensual, muy erótica... saboreaba mi lengua, yo oía la de ella. La lluvia me pega en la cara sabía un poco a la sopa de pollo que mamá hacía cuando era invierno, pero suena igual que cuando ella me dijo que no podía creer mi estado. Hace frío acá arriba. A veces pienso que yo tenía un solo sentido, que percibo la realidad en su totalidad, sin quererlo, yo no busqué esto, no lo busqué. Ayer vi un perro que lloraba mientras me miraba, me acorde que la tristeza sabe a vísceras quemadas con fuego azul u sueños rotos, cuando le conté esto a Delia, me besó y entre beso y beso dijo que le excitaban los poetas, reí mientras nos apretábamos cada vez más.
"Ahora veo que la ciudad desde aquí entiendo todo mejor, va a un compás impensado, de hecho mi siquiera estoy seguro, ni la música experimental más atrevida nos ha hablado de esto. Tiene una textura vomitiva ¡No lo soporto! armonías que no lo son. Como se supone que armonizamos con los otros, con el mundo, la naturaleza, si estamos expuestos a mierda todo el día.
"Aquí en el piso 23 oigo la vida y la muerte, prefiero la melodía de la última. Creo que mi tocayo lo vio antes que yo, la música es el espacio entre nota y nota" tranquilo todo terminará.
"Es extraña a tranquilidad que siento, por primera vez desde que nací oigo algo, percibo algo que me incluye, estuve tanto tiempo ocupado percibiendo afuera que olvidé que yo también soy, me siento, me huelo, me toco, me veo, me oigo y quien diría que tan agradable sensación la conseguiría saltando..."
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